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Transición Energética Justa para todos: abordando la pobreza energética

La necesidad de completar la Transición Energética hacia fuentes de energía más limpias y sostenibles ha sido ampliamente reconocida por la comunidad científica internacional como un objetivo crucial en la lucha contra el cambio climático y la degradación ambiental.

Sin embargo, en este camino no se debe perder de vista un aspecto fundamental cuando se habla de energía: el trilema energético, es decir, la búsqueda del equilibrio entre los 3 factores fundamentales de la política energética que se desarrolla a continuación:

  • Seguridad. El suministro debe ser estable y capaz de satisfacer la demanda actual y futura.
  • Protección medioambiental. Se debe evolucionar hacia fuentes de energía con menor impacto ambiental y emisiones reducidas de gases de efecto invernadero.
  • Equidad energética. El acceso a la energía debe ser asequible y justo para todos, incluyendo para los grupos más vulnerables y desfavorecidos.

 

¿Qué significa esto? Que además de sostenible y resiliente, la transición energética debe ser inclusiva y justa para todos, o, lo que es lo mismo, debe abordar la pobreza energética de manera efectiva.

Entendiendo la pobreza energética

Definir el término pobreza energética no es sencillo, ya que, cuando hablamos de ella, no nos referimos simplemente a la incapacidad de pagar facturas, sino que se trata de un problema multifacético que impide que los hogares puedan alcanzar un nivel materialmente necesario de servicios domésticos y esenciales de la energía. Por poner algunos ejemplos, se trata de situaciones que van desde la falta de acceso a fuentes energéticas modernas hasta aquellas relacionadas con viviendas ineficientes o mal aisladas que conducen a un aumento de los costes energéticos que llegan a niveles prohibitivos; o sistemas de calefacción y refrigeración insuficientes que no cubren las necesidades básicas. Así, en función del grado de pobreza sufrido, sus consecuencias pueden ir desde repercusiones relacionadas con el bienestar de las personas hasta implicaciones sobre la salud o la participación efectiva en la sociedad.

La intersección entre transición y pobreza energéticas

En este contexto, la transición energética puede convertirse en una poderosa herramienta a la hora de abordar la pobreza de este ámbito. Al mismo tiempo, también es necesario trabajar en desafíos únicos que se presentan y que permitirían mejorar la situación siendo los más relevantes:

  • Equidad y acceso universal. Uno de los principales objetivos de la transición energética, ligado también a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (en concreto, al ODS 7), es garantizar que todas las personas tengan acceso a fuentes de energía asequibles y sostenibles. Dicha meta se marcó teniendo en cuenta el actual contexto mundial, en el que más de 700 millones de personas todavía viven sin ningún tipo de acceso a energía eléctrica, lo que limita su capacidad de alcanzar un nivel de vida digno.
    En este sentido, el proceso de la transición energética debe ir más allá de la simple sustitución de fósiles por energías renovables, el cambio debe realizarse abordando las desigualdades estructurales que perpetúan la falta de acceso a la energía.
  • Costes. Si bien las energías renovables y los combustibles sostenibles están experimentando disminuciones de los costes, todavía existen barreras económicas significativas para su adopción generalizada. Por ejemplo, la sustitución de un vehículo de motor de combustión por uno eléctrico, o simplemente la adquisición de un combustible con menores emisiones, requieren desembolsos económicos sustanciales que pueden estar fuera del alcance de hogares y comunidades con recursos financieros limitados.
    En este sentido, es crucial desarrollar mecanismos de financiación y programas de incentivos innovadores para hacer que las energías relacionadas con la transición sean más accesibles para todos.
  • Reestructuración económica. La transición energética también plantea desafíos en relación con el sistema económico y de empleo. A medida que disminuimos la dependencia de los combustibles fósiles y avanzamos hacia una economía descarbonizada, es probable que ciertos sectores, como la industria del carbón o del petróleo, experimenten disminuciones en la demanda y la producción. Esta situación podría tener consecuencias negativas significativas sobre los trabajadores que dependen de estas industrias.
    Por ello, las medidas de reconversión laboral hacia empleos emergentes en el campo de las energías limpias son esenciales si el proceso de transición se quiere llevar a cabo de manera justa y equitativa.
  • Justicia climática y participación comunitaria. Son los dos principios que deben impulsar la transición energética, lo que significa que las comunidades afectadas no solo por la pobreza energética, sino también por los impactos negativos de los sistemas energéticos convencionales, deben tener voz en las decisiones que afectan a sus vidas y entornos.
    Por ello, una estrategia de transición justa debe incluir el fomento de los espacios de diálogo y colaboración neutrales que faciliten el intercambio de conocimientos, experiencias y perspectivas, de forma que los diversos actores, como miembros de las comunidades afectadas, sociedad civil, expertos, representantes políticos y empresarios, puedan reunirse para discutir y buscar soluciones.

 

En resumen, la transición energética representa un punto crucial no solo en la lucha contra el cambio climático, sino también contra la pobreza energética. A medida que avanzamos hacia un futuro más sostenible, es esencial abordar de forma holística los desafíos que surjan en el camino, de forma que sea posible garantizar el acceso universal a la energía, reducir los costes de las soluciones energéticas sostenibles, proporcionar oportunidades de empleo equitativas y fomentar la participación activa de la ciudadanía. Al hacerlo, estaremos un paso más cerca de construir un futuro descarbonizado y sostenible para todos.

¿En qué consiste el mecanismo de ajuste en frontera por carbono y por qué es tan polémico?

  • La UE propone aplicar un arancel sobre los productos intensivos en carbono importados.

  • La medida (CBAM) se aplicará en dos fases, entrará en vigor en 2026 e inicialmente se aplicará a importaciones de sectores como cemento hidrógeno y electricidad.

En el marco de la lucha contra el cambio climático, la Unión Europea (UE) ha lanzado lo que consideran uno de los instrumentos clave dentro del Pacto Verde Europeo: el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono, también conocido como MAFC o CBAM (por sus siglas en inglés, Carbon Border Adjustment Mechanism). Se trata de una parte esencial del paquete de medidas “Fit for 55”, un conjunto de propuestas de revisión y actualización de la legislación de la UE destinadas a garantizar el cumplimiento del objetivo intermedio de la UE de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEIs) en un 55% respecto a 2030.

Esta propuesta ya ha sido tildada de “audaz, complicada y controvertida” y varios países ya han expresado su preocupación por su aplicación. Sin duda, la medida va a perturbar las relaciones comerciales entre la UE y sus socios, pero vamos a ver en qué consiste exactamente.

El CBAM está pensado para aplicarse en paralelo al régimen de comercio de derechos de emisión (RCDE) de la UE y así contrarrestar la fuga de carbono. Basado en el principio de “tope y trueque”, el RCDE establece un precio al carbono y, cada año, las industrias cubiertas por él deben comprar los derechos de emisión correspondientes a sus emisiones de GEIs. Dichos derechos están limitados, y todos los años se rebaja el tope con el objetivo de crear incentivos financieros para que las empresas reduzcan sus emisiones.

Riesgo de fuga

El problema es que esto podría desembocar en lo que se conoce como fuga de carbono: aunque algunas empresas cuyos procesos productivos son altos en emisiones de GEIs tienen asignados derechos gratuitos para respaldar su competitividad, estos se van a ir eliminando progresivamente, apareciendo el riesgo de que consideren trasladar su producción a otros países de fuera de la UE para así evitar el aumento de costes asociado al RCDE, importando productos con un precio más ventajoso en detrimento del medio ambiente. 

Y es aquí donde aparece el CBAM. Se trata de un arancel sobre los productos intensivos en carbono importados desde la UE, de forma que la balanza se equilibraría al igualar el precio del carbono de las importaciones con el precio del carbono de la producción en la UE. La eliminación progresiva de la asignación gratuita de derechos en el marco del RCDE se producirá en paralelo con la introducción del mecanismo CBAM, garantizando la coherencia entre los objetivos climáticos y la política comercial.

El CBAM se aplicará en dos fases, de forma que antes de la entrada en operación del sistema definitivo, se producirá un periodo transitorio cuyos objetivos son:

  • Servir de aprendizaje tanto para los importadores como los productores y las autoridades implicadas.
  • Permitir la recopilación de información sobre las emisiones de GEIs para ayudar a perfeccionar las metodologías de cálculo de dichas emisiones.
  • Adaptar el precio del carbono producido en la UE con el de las mercancías importadas.

Este primer periodo transitorio irá desde el 1 de octubre de 2023 al 31 de diciembre de 2025, e inicialmente se aplica sólo a las importaciones procedentes de los sectores que más riesgo de fuga de carbono presentan: cemento, hierro/acero, aluminio, hidrógeno, fertilizantes y electricidad (aunque ya se ha acordado que esto se va a extender a más productos, como los químicos y los polímeros). Los bienes concretos que están afectados por el CBAM se detallan en los Anexos I y II del Reglamento de Ejecución (UE) 2023/1773, donde aparecen los códigos CN de todos los materiales afectados. Además, también se exponen las obligaciones derivadas de la importación de dichos bienes:

  1. Inscribirse en el Registro transitorio CBAM, que permite la comunicación entre todas las partes del mecanismo (Comisión Europea, autoridades competentes y aduaneras, comerciantes y empresas declarantes).
  2. Presentar informes CBAM de forma trimestral. Serán los importadores de mercancías (o sus representantes aduaneros indirectos) los encargados de notificar las emisiones de GEIs implícitas en sus importaciones. El informe debe presentarse en el plazo máximo de un mes después del final del trimestre, y los cálculos de emisiones se pueden realizar de 3 formas:
    1. Utilizando valores de referencia por defecto publicados por la Comisión Europea. Este método solo puede utilizarse para notificar el 100% de las emisiones implícitas hasta julio de 2024; pudiéndose utilizar durante el resto del periodo transitorio para notificar hasta un 20% de las mismas.
    2. Utilizando una metodología equivalente que tenga en cuenta o un sistema de fijación del precio del carbono, o un sistema obligatorio de seguimiento de las emisiones, o un sistema de seguimiento que pueda incluir la verificación de un tercero acreditado, siempre en el lugar en el que esté ubicada la instalación. Este método se puede utilizar para las importaciones realizadas hasta diciembre de 2024. 
    3. Utilizando la nueva metodología proporcionada por la UE. Se podrá aplicar a lo largo de todo el periodo transitorio.

Así, no será necesario realizar ningún pago o ajuste financiero durante esta primera fase.

Una vez entre en vigor de forma plena el mecanismo, el 1 de enero de 2026, los importadores estarán obligados a comprar los certificados CBAM correspondientes. Cabe señalar que este mecanismo no es un impuesto a liquidar a la importación, sino que la compra de los certificados debe adquirirse antes de efectuar la importación de los productos sujetos al CBAM. Si el importador puede probar que ya se ha pagado un precio del carbono durante la producción de las mercancías importadas, este importe se podrá descontar del correspondiente que se deba redimir al CBAM.

A posteriori, y con la fecha límite del 31 de mayo de cada año, el importador o su representante deberá entregar, ahora sí anualmente, el informe, notificando las mercancías importadas el año natural anterior y sus correspondientes emisiones, así como el número de certificados CBAM adquiridos para dicha importación.

Se trata de un mecanismo complejo, por problemas tanto técnicos como geopolíticos, que enfrenta a las empresas de la UE a varios retos ya desde su periodo transitorio. Es más, su éxito o fracaso va a depender de las reacciones de terceros países, ya que será necesario intensificar el intercambio de información con los proveedores, y habrá muchos casos en los que surjan problemas para obtener la información requerida. Por tanto, no será hasta dentro de algunos años cuando sabremos si este mecanismo sirvió para conseguir una reducción efectiva de emisiones o para abrir la puerta a una nueva guerra comercial.

Antía Míguez, tecnóloga en Genesal Energy

Transición energética y descarbonización, una oportunidad para buscar modelos industriales sostenibles

Uno de los mayores desafíos de la humanidad es la lucha contra el cambio climático y para combatirlo es necesario que las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEIs) toquen techo lo antes posible, pero esto implica llevar a cabo un proceso de descarbonización de los sistemas socioeconómicos actuales y ”transicionar” hacia nuevos modelos eficientes en el uso de recursos, desde materias primas hasta flujos energéticos, basados en energías limpias y competitivas. En Genesal Energy somos muy conscientes de ello.

¿Cómo hacer la transición?

Según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), no basta con sustituir las actuales infraestructuras energéticas, dependientes de los combustibles fósiles, por otras renovables y sostenibles. También es necesario implementar medidas de eficiencia energética que permitan no sólo reducir los consumos -como se suele decir de forma coloquial, “la mejor energía es la que no se consume”-.

Pues bien, en este contexto, donde el sector industrial debe jugar un papel activo en el proceso de cambio, en Genesal Energy no miramos hacia otro lado, sino todo lo contrario. Hemos puesto en marcha OGGY (Off Grid Genesal energY), un sistema de gestión energética propio que permite monitorizar en tiempo real, tanto la producción -en caso de que la haya- como el consumo de energía, decidiendo en cada momento qué hacer con dichos flujos para conseguir aprovecharlos de la manera más eficiente posible: almacenarlos en el sistema de batería, consumirlos en las instalaciones de la compañía, verterlos a red o una combinación de cualquiera de estas opciones.

Ilustración  SEQ Ilustración \* ARABIC 1. Esquema de funcionamiento del sistema de gestión energética. Las flechas indican la dirección del flujo de la energía

Este sistema está formado por tres grandes bloques (lustración 1):

  • El OGGY es capaz de controlar diferentes focos de generación energética, incluida la red eléctrica convencional. En el caso concreto de la aplicación en Genesal Energy, los focos son los siguientes:
    • Dos fachadas fotovoltaicas en dos de nuestras naves en el polígono de Bergondo, en A Coruña, donde está la sede principal de la compañía (Ilustración 2) que ocupan una superficie de 111 m2. Están formadas por 93 unidades de vidrio fotovoltaico de silicio cristalino de última generación, con siete tamaños diferentes para adaptarse adecuadamente al diseño de la fachada original. En total, la potencia instalada es de 13.1kWp, lo que permite una generación de 11 000 kWh anuales. No se trata de paneles instalados encima de la antigua fachada, están integrados en ella, permitiendo un mejor aislamiento térmico de los edificios. 

    • Esto se traduce en que no sólo se ha conseguido introducir un foco de autoconsumo renovable, sino que se han podido reducir hasta un 50% las necesidades de refrigeración, lo que implica disminuir la climatización de las naves. Sólo esta instalación, sin contar el resto del sistema energético, va a permitir evitar la emisión de 245 toneladas de CO2 en 35 años, el equivalente a un ahorro de 661 barriles de petróleo por m2.
    • Además de las fachadas para aumentar la potencia renovable, también se han instalado 126 paneles fotovoltaicos en la cubierta de las naves de la compañía, con una potencia de 57.33 kW. Dichos paneles permiten ahorrar más de 20 toneladas de CO2 al año.
    • Pruebas de grupos electrógenos en las instalaciones de la compañía. Todos los generadores que se venden en Genesal Energy se prueban en sus instalaciones antes de enviarse al cliente. Esto permite ofrecer un servicio de alta calidad, pero también supone un alto consumo de combustible fósil. Por ello, en concordancia con los principios marcados por la economía circular, la compañía ha decidido reaprovechar esta energía volviéndola a introducir en la cadena de valor. De esta forma, el OGGY se encargará de almacenar un porcentaje de la energía generada en estas pruebas.
    • Como back up, y aunque con la cantidad de energía que se genera en las instalaciones Genesal Energy podría ser autosuficiente, también se ha optado por mantener la conexión a la red eléctrica convencional en caso de que se produzcan fallos en el sistema. 
  • El núcleo y la parte más importante es el algoritmo de gestión energética o EMS, que es el encargado de controlar todos los flujos energéticos. Así, el sistema energético analiza continuamente el estado de la generación, del almacenamiento y de los consumos para determinar en cada momento el perfil de trabajo del sistema.
    Además, también tiene en cuenta variables externas al sistema, como la previsión de las condiciones meteorológicas (para así poder predecir cuál va a ser la energía generada en la instalación fotovoltaica) o el precio de la electricidad en tiempo real (para poder tenerlo en cuenta a la hora de decidir entre verter la energía a red o almacenarla en el sistema de baterías).La integración entre el sistema OGGY y los focos generadores se hace mediante MODBUS, un protocolo de comunicación abierto que se utiliza para transmitir información a través de redes en serie entre diferentes dispositivos electrónicos. Es algo fundamental para que el sistema pueda gestionar adecuadamente todos los flujos y hacia dónde están dirigidos.En cuanto al sistema de almacenamiento, está formado por un rack de baterías de litio con una potencia total de 92 kWh, agrupados en 14 módulos.
  • Por último, están los focos consumidores de la energía. En el caso de Genesal Energy, estos son los que se producen en la propia fábrica y en las oficinas.

En definitiva, los esfuerzos realizados por nuestra compañía en favor de la sostenibilidad y el medioambiente son nuestra humilde aportación a la lucha contra el cambio climático. Y todas las acciones, investigaciones y proyectos desarrollados en este campo parten del absoluto convencimiento de que se hace lo correcto. El sector industrial debe entender los procesos de transición ecológica y de descarbonización como oportunidades para potenciar su propia transformación hacia modelos industriales sostenibles. Y sistemas de gestión energética integrales como el OGGY son claves para este nuevo escenario.

Antía Míguez, tecnóloga de Genesal Energy

HVO ¿Estamos ante el combustible del futuro?

El aceite vegetal hidrotratado se hace hueco en el mercado por sus numerosas propiedades y es uno de los caminos hacia la transición energética.

La electricidad no es ni mucho menos la principal forma de energía utilizada, y tampoco es fácil llevar la electrificación a todos los sectores y aunque es cierto que el avance de las fuentes renovables es más que notable, en la actualidad el 80% de la demanda de energía primaria a nivel mundial sigue basándose en combustibles fósiles. Y esto es un problema, no sólo por los altos niveles de emisiones derivadas y sus consecuencias sobre el cambio climático, sino también por el carácter finito de estos combustibles, los cuales, tarde o temprano acabarán agotándose.

Por tanto, en Genesal Energy somos muy conscientes de que urge encontrar nuevos combustibles sostenibles para esos sectores donde la electrificación no va a llegar o al menos no a corto plazo. Y es aquí, en este escenario, donde entra en escena el HVO que en los últimos años se ha ido posicionando como una de las principales alternativas al diésel. Te damos todas las claves sobre este novedoso combustible.

¿Qué es el HVO?

El aceite vegetal hidrotratado o HVO (por sus siglas en inglés, Hydrotreated Vegetable Oil), es un biocombustible de segunda generación. Aunque lleve en su nombre las palabras “aceite vegetal”, se puede producir a partir de diferentes materias primas vegetales y no vegetales:

  • Aceite de cocina vegetal usado (UCO, Used Cooking Oil).
  • Residuos de grasa animal.
  • Tall oil, un subproducto de la fabricación de pulpa de madera.
  • Aceites de origen vegetal no aptos para uso alimentario (colza, soja y palma).

Por sí solos, estos aceites no son combustibles efectivos. Sin embargo, mediante un proceso conocido como hidrotratamiento es posible convertir las grasas de estos aceites en hidrocarburos casi idénticos al diésel convencional.

¿Es lo mismo que el biodiésel?

No, biodiésel y HVO hacen referencia a combustibles diferentes. Si bien ambos parten de los triglicéridos de los aceites vegetales y de las grasas animales, en el caso del biodiésel éste se fabrica por esterificación: la materia prima aceitosa se trata con un alcohol, generalmente metanol, y un catalizador. Esto produce glicerina y un combustible hecho de ésteres metílicos de ácidos grasos o FAME (Fatty Acid Methyl Ester).

Por otro lado, para obtener HVO los aceites son sometidos a un proceso de hidrotratamiento. Dicho de modo simple, se utiliza hidrógeno para eliminar el oxígeno del aceite a altas temperaturas, dividiendo las moléculas de grasa en cadenas separadas de moléculas de hidrocarburos. Como resultado se obtiene un combustible estable comparable al diésel fósil, tanto en forma como en rendimiento, lo que hace que el HVO se sitúe por encima del biodiésel como alternativa al combustible fósil.

¿Cuáles son las ventajas de usar HVO?

Destacan las siguientes:

 

  • Si como materia prima se utilizan aceites usados, y se produce de forma relativamente local, la utilización de HVO puede resultar en una disminución de emisiones de CO2e de hasta un 90%.
  • En la quema de HVO las emisiones de monóxido de carbono (COx) y de otras partículas contaminantes son menores.
  • Su vida útil es larga: hasta diez veces más que el diésel.
  • Su rendimiento se mantiene incluso a temperaturas extremas (-30 ºC).
  • Posee buenas características químicas. Es aromático, de baja densidad, con un índice de cetano muy alto y sin azufre. Además, su poder calorífico, y por tanto su contenido energético, es más alto que el del biodiésel.
  • A diferencia del biodiésel, que es necesario mezclar con diésel convencional para que funcione correctamente, el HVO es un combustible directo, que se puede reemplazar por completo en la mayoría de los grupos diésel.
  • También en comparación con el biodiésel, este último es propenso a la degradación, siendo necesaria una planificación muy concreta para almacenarlo. Para almacenar HVO sólo es necesario un tanque de aceite simple. De hecho, los tanques de diésel convencional se pueden llenar con HVO, y viceversa; de forma que si, por ejemplo, estamos funcionando con HVO, pero éste se agota y es imposible adquirirlo con la suficiente rapidez, se podría volver a usar diésel.

Diferentes marcas de los mundos del motor de combustión y de la energía distribuida ya han empezado a hacerse eco de las ventajas del HVO, certificando que sus productos son compatibles con este biocombustible.

Por poner algún ejemplo, diversas compañías han declarado que todos sus motores Euro 5 y Euro 6 son compatibles con la utilización de HVO.

¿Es el HVO sostenible?

Si bien el HVO presenta muchas ventajas, para hablar de la sostenibilidad de un combustible debemos prestar atención no sólo a sus propiedades, sino también a toda su cadena de valor. ¿Son la materia prima y la producción de origen relativamente local? En cuanto al origen de la materia prima, ¿se utilizan solo aceites usados, o también se incluyen, por ejemplo, cultivos aceitosos? ¿Han sido necesarios cambios en los usos del suelo para tener disponibles dichos cultivos? Si tenemos en cuenta la imagen entera, para hablar de un HVO 100% necesitamos asegurarnos de que se produce a partir de una materia prima derivada de desechos reales y que se respetan criterios medioambientales y sociales a lo largo de toda la cadena de valor.

Sin embargo, surge otra cuestión: si tenemos disponible un HVO que sabemos que no es 100% sostenible… ¿Es mejor recurrir a él o seguir utilizando diésel fósil? ¿Buscamos otra alternativa, como puede ser otro tipo de biocombustible o incluso un combustible sintético? Estas son preguntas difíciles de responder que dependen además de muchísimos factores.

La Escala Greenesal

Para facilitar la toma de decisiones sobre la elección y utilización de combustibles, desde Genesal Energy hemos creado la “Escala Greenesal de evaluación de la sostenibilidad para combustibles”.

Se trata de una herramienta que permitirá evaluar la sostenibilidad de los combustibles, de forma que no solo sea más sencillo elegir entre las diferentes opciones disponibles, sino que proporcionará una idea clara sobre el impacto real de cada una de estas.  Además, la herramienta ponderará de forma justa factores relacionados con las tres esferas del desarrollo sostenible:

  • Esfera medioambiental: origen de la materia prima, emisiones GHG, carbono orgánico del suelo, eutrofización, acidificación, balance energético, biodiversidad.
  • Esfera económica: costes capitales, costes operacionales.
  • Esfera social: derechos de las tierras, problemas relacionados con las condiciones de trabajo, relación con las comunidades locales

De esta forma, no solo se podrá distinguir entre diferentes tipos de combustible, sino que incluso para un mismo tipo, en función de las condiciones que se hayan generado a lo largo de la cadena de valor, se podrá conocer cuál tiene un mayor impacto positivo en la búsqueda de un futuro sostenible.

 

Sostenibilidad: ¿sabes realmente qué es?

A lo largo de los últimos años los términos sostenibilidad y desarrollo sostenible están en boca de todo el mundo. Vehículos sostenibles, combustibles sostenibles, moda sostenible, productos de alimentación sostenibles…pero ¿realmente sabes qué significan estos conceptos?

¿En qué consiste la sostenibilidad?

El concepto de desarrollo sostenible aparece registrado por primera vez hace ya 36 años, con la publicación en 1987 del Informe Brundtland para Naciones Unidas, titulado “Our Common Future”. En él se alertaba sobre las consecuencias medioambientales negativas derivadas de la industrialización, el desarrollo económico y la globalización desmedidos; y se proponían estrategias de sostenibilidad centradas alrededor de 3 grandes líneas estratégicas:

  • El crecimiento económico de calidad y duradero para aliviar la pobreza.
  • La mejora de la calidad de dicho crecimiento económico, atendiendo a temas como el abastecimiento de energía, la seguridad alimentaria o la preservación de ecosistemas.
  • El cuidado del medio ambiente, que debía pasar a ser un elemento fundamental en la toma de decisiones de las instituciones, organizaciones y empresas.

Además, en dicho informe se ponía el foco por primera vez sobre las problemáticas sociales, económicas y medioambientales, y cómo estas se relacionan entre ellas. También se definió de manera clara lo que se entiende como desarrollo sostenible: “El desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas”.

Los 3 pilares del desarrollo sostenible

Hoy en día la sostenibilidad se sigue entendiendo de la misma manera, de forma que se sigue haciendo hincapié en la necesidad de encontrar un equilibrio integrado entre las esferas social, medioambiental y económica para poder hablar de un desarrollo verdaderamente sostenible:

Justicia social.

Busca el bienestar de todas las personas y comunidades. Todos necesitamos tener cubiertas unas necesidades básicas: trabajo, atención a la salud, seguridad alimenticia y energética, abastecimiento de agua o acceso a una educación de calidad, entre otras. Además, este tipo de cuestiones deben atenderse teniendo en cuenta y respetando la diversidad cultural y social de cada comunidad, y asegurando que no se producen situaciones de injusticia ni de discriminación de ningún tipo, fomentando el papel de todos los miembros de la sociedad en la determinación de su futuro.

Viabilidad económica.

Persigue un nuevo modelo empresarial que genere riqueza de manera sostenible. El sistema productivo debe satisfacer las necesidades sociales asegurándose de no poner en riesgo ni los recursos naturales ni el bienestar de las futuras generaciones. Es decir, el enfoque económico debe integrar las necesidades de la población y los límites medioambientales para fomentar el equilibrio responsable a largo plazo.

Protección medioambiental.

Con el objetivo de encontrar un modelo que nos permita explotar los recursos sin agotarlos, contribuyendo a su recuperación para futuros aprovechamientos, y avanzar en la lucha contra el cambio climático; es necesario la aplicación de medidas de protección medioambiental que, al mismo tiempo, no dejen de tener presentes las necesidades de la población y los medios económicos disponibles allí dónde se quieren aplicar.

¿Cómo alcanzar la sostenibilidad? La Agenda 2030

Una vez definido el concepto de sostenibilidad, el siguiente reto consistía en averiguar cómo alcanzarla. Era necesario que dicho concepto cristalizase en políticas concretas que facilitasen un marco de actuación estable; lo que dio lugar a la aparición de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

La Agenda es aprobada en septiembre de 2015 por los 193 Estados miembros de la ONU como una ambiciosa hoja de ruta que busca lograr, para el año 2030, un desarrollo sostenible poniendo fin a la pobreza, protegiendo el planeta y mejorando las vidas y perspectivas de las personas en todo el mundo. Está compuesta por 17 ODS, que a su vez se subdividen en 169 metas y 232 indicadores.

Esta iniciativa no es la primera que se realiza en favor del desarrollo sostenible, de hecho, los ODS son una continuación de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (2000-2015) de la ONU, que en su día constituyeron la primera confluencia internacional para afrontar los problemas globales. Si bien es cierto que no se llegaron a cumplir todas las metas marcadas por los ODM, sí se produjeron importantes avances que se extendieron a través de la Agenda 2030, como la comprensión de la necesidad de trabajar de forma colaborativa. Sólo mediante alianzas y la implicación activa de personas, empresas, administraciones y países de todo el mundo, será posible alcanzar los ODS.

En cuanto a sus ejes centrales, la Agenda 2030 se construye alrededor de las ya conocidas como 5P:

1- Personas

Poner fin a la pobreza en todas sus formas y asegurar que todas las personas puedan explotar su potencial con dignidad e igualdad en un medio ambiente saludable.

2- Planeta

Proteger los recursos naturales del planeta mediante un consumo, una producción y una gestión de ellos sostenible, y combatir el cambio climático, para asegurar un ambiente digno para las generaciones futuras.

3- Prosperidad

Asegurar que todos puedan disfrutar de una vida próspera y plena, y que el progreso económico, social y tecnológico se produzca en armonía con la naturaleza.

4- Paz

Fomentar sociedades pacíficas, justas e inclusivas, que estén libres del temor y la violencia.

5- Participación activa

Implementar la Agenda a través de alianzas globales sólidas, basadas en la solidaridad y centradas en las necesidades de los más vulnerables.

Transición energética: la importancia de las redes distribuidas y los grupos electrógenos

La energía es uno de los ejes principales sobre el que giran todas las actividades económicas y sociales.

De hecho, a lo largo de las últimas décadas, la demanda de energía primaria no ha dejado de crecer y, según la International Energy Agency (IEA), en 2040 habrá aumentado en más de un 30%. A esto, hay que añadirle que, con el objetivo de descarbonizarla, actualmente se está impulsando el proceso de electrificación de la economía, lo que supone que todos los sectores de actividad contribuirán aún más al aumento del consumo eléctrico.

Transición energética

Esta situación se produce además en un momento de lucha contra el cambio climático y sus consecuencias, buscando en todo momento alcanzar los objetivos de sostenibilidad y calidad de vida marcados. Por tanto, es necesario que el sector se transforme completamente, de forma que todos los agentes relacionados con el sistema eléctrico evolucionen a través de la llamada “Transición Energética”. Dicha transición implica pasar del modelo tradicional de generación de electricidad, caracterizado por estar centralizado y por recaer sobre el uso de tecnologías fósiles, a un nuevo modelo descarbonizado y basado en fuentes renovables, donde impere la generación distribuida.

Microrredes

En este contexto destacan como solución especialmente viable, fiable, accesible e inteligente las microrredes.

Consisten en sistemas hibridados de generación bidireccional que permiten la distribución de electricidad desde los proveedores a los consumidores utilizando tecnología digital y favoreciendo la integración de fuentes de generación renovable. Normalmente, cuentan con sistemas de control que predicen los consumos y ciclos de trabajo de sus elementos y con dispositivos de almacenamiento de energía que permiten compensar las demandas energéticas de forma que optimizan el aprovechamiento de cada uno de los elementos de la microrred mientras ayudan a suplir los puntos débiles.

Sin embargo, hemos de ser conscientes de que, incluso extendiendo el uso de dichas microrredes, en la actualidad un abastecimiento energético cubierto exclusivamente con energía renovable no es viable.

Por un lado, no tenemos capacidad para cubrir el 100% de la demanda energética solo con energías limpias -por no mencionar que no en todos los lugares hay disponibilidad y acceso a ellas- y, además, otro de los grandes problemas de las renovables es el de la intermitencia. La generación eléctrica renovable, a diferencia de la de origen fósil, no es ajustable a la demanda de forma que los picos de demanda no tienen por qué coincidir con los ciclos de máxima producción. La única manera de solucionar esto es mediante el almacenamiento energético, pero también aparecen múltiples limitaciones cuando se requiere hacerlo a gran escala.

Grupos electrógenos, la solución óptima

La tendencia global a corto y medio plazo es combinar la energía fósil y renovable, buscando eliminar los aspectos negativos de usar cada una de ellas individualmente y abrir la senda para reducir la dependencia de los recursos fósiles.

Y es en este escenario donde los grupos electrógenos aparecen como una solución óptima, ya que permiten aportar seguridad y estabilidad a los sistemas, al tiempo que satisfacen las necesidades energéticas.

En primer lugar, la integración de grupos electrógenos en el mix eléctrico resuelve de manera sólida la inestabilidad de las energías renovables al no depender de condiciones naturales muchas veces impredecibles, lo que se traduce en un aumento de la fiabilidad de los sistemas al tener asegurada la disponibilidad de energía.

Otro de los grandes beneficios que presentan es su capacidad para planificar su funcionamiento gracias a los sistemas de gestión inteligentes. Permiten programar periodos de funcionamiento en base a condiciones específicas o periodos temporales concretos, lo que aumenta la eficiencia del sistema y disminuye los costes de operación. Destaca también el que pueden funcionar como una alternativa de almacenamiento, proporcionando una respuesta rápida en aquellos casos en los que se produzcan variaciones de carga. Por último, su uso resulta especialmente interesante en lugares a los que no llega la red convencional, como zonas rurales o islas, permitiendo el acceso a una energía de calidad en estas zonas.

Es decir, los grupos electrógenos pueden llegar a ejercer un papel fundamental a lo largo de los próximos años, sirviendo de apoyo a la necesaria transformación del sistema eléctrico al tiempo que aumentan la fiabilidad, la seguridad y la eficiencia de las redes.

Innovación y transición energética, nuestros grandes desafíos para 2023

La sostenibilidad no es algo nuevo en Genesal Energy. Cuando casi nadie en el sector industrial pensaba en este concepto y hacerlo se consideraba una moda pasajera, en la compañía nos lo tomábamos en serio trabajando en un detallado plan de acción dirigido a obtener la mayor eficiencia energética de todos los proyectos que llevasen nuestro sello. Este compromiso con las energías limpias y el medioambiente ha pasado de la teoría a la práctica y en gran medida ha hecho posible que despidamos 2022 con los deberes hechos.

Así, en nuestro haber hay numerosos proyectos cumplidos y la puesta en marcha de iniciativas como la Cátedra de Transición Energética, la primera que hay en Galicia creada en colaboración con la Universidad de Santiago de Compostela (USC).

Cátedra de transición energética

El 2022 marcó el comienzo de una maravillosa aventura llena de posibilidades. En menos de un año, la recién creada Cátedra ha concedido sus primeros premios a los mejores Trabajos de Fin de Grado (TFG) y de Fin de Máster (TFM), categorías que desde ahora y con periodicidad anual distinguirán a estudiantes que destaquen en el estudio de temas sobre transición energética y sostenibilidad.

Para 2023 los retos son numerosos y las directrices a nivel medioambiental son precisas porque nuestra intención es mantener la senda de 2022 y lograr los mejores resultados posibles. De este modo, reforzaremos nuestro compromiso con la Agenda 2030 y también la ejecución de Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) a través de nuevos procesos de identificación y priorización de los que sean más relevantes para la compañía y que ya forman parte indisoluble de nuestra estrategia empresarial.

Plan de Transición Energética

También será el año en el que impulsaremos nuestro Plan de Transición Energética, tanto a nivel corporativo como productivo y sectorial, porque estamos convencidos de que la lucha contra el cambio climático es una carrera de fondo, una obligación moral y creemos que las palabras no son suficientes: para cambiar hay que actuar.

Por eso, a lo largo del ejercicio 2023 continuaremos investigando y desarrollando soluciones sostenibles y cada vez más eficientes no solo para nuestros clientes, si no también aplicándolo a nuestra propia compañía.

En este sentido, entre los proyectos más inmediatos destaca la entrada en funcionamiento en nuestra sede central de Bergondo, en A Coruña, de la primera fachada fotovoltaica integral en Galicia. Comenzará a estar 100% operativa a principios de año y es tan solo un ejemplo de lo que deseamos hacer a medio y largo plazo.

Greenesal

En nuestra cruzada en favor de la sostenibilidad y la transición energética, en 2022 dimos un paso más y pasamos a la acción con iniciativas concretas que se concentran en Greenesal, un programa meditado, planificado y ambicioso concebido para cambiar las cosas desde el punto de vista de la sostenibilidad. Confiamos que 2023 será su año.

La reducción de la Huella de Carbono en todas nuestras instalaciones, la celebración de cursos, seminarios y jornadas, el fomento de la colaboración público-privada para impulsar proyectos de I+D+i forman parte de una larga lista de iniciativas previstas desde Genesal Energy para los próximos 12 meses.

Data centers y sector sanitario

La proactividad es una de las máximas de la compañía para obtener energía singular, de calidad, personalizada y lo más respetuosa posible con el planeta. El desarrollo de proyectos para dos plantas de hidrógeno verde, el diseño y fabricación de un grupo electrógeno para una gran planta de reciclaje que aspira a ser referente en España o los equipos diseñados para garantizar el suministro eléctrico en la nueva Fábrica de Moneda y Timbre de Madrid forman parte de las soluciones desarrolladas en 2022 por nuestra área de ingeniería. Todos se incluyen en la gama de grupos electrógenos personalizados Genesal Energy donde controlamos y supervisamos todo el proceso, desde el minuto uno hasta el posterior servicio de mantenimiento. Es, sin duda, uno de nuestros valores añadidos y una marca de distinción que seguiremos potenciando.

En la hoja de ruta de Genesal Energy para el nuevo año tienen gran protagonismo los sectores con grandes perspectivas de crecimiento a nivel energético, como los data centers, todo lo relacionado con las energías renovables y el desarrollo de soluciones energéticas en campos como el sanitario o en un ámbito tan estratégico como Defensa.

Asimismo, en la búsqueda continua de la ventaja competitiva, el Centro Tecnológico de Energía Distribuida (CETED) será como hasta ahora una pieza imprescindible para fabricar grupos electrógenos de calidad, tanto para la venta como para el alquiler, gama con gran futuro y activo cada vez más importante en nuestras filiales de México y Perú.

La fabricación de grupos electrógenos personalizados, fundamentales para todas las instalaciones e infraestructuras relacionadas con la comunicación y el transporte también serán una prioridad, al igual que todos aquellos proyectos destinados a potenciar las energías limpias.

Y, por supuesto, en una compañía que nació hace casi 30 años con el sueño de consolidarse en el mercado exterior, la proyección internacional y la búsqueda de nuevos mercados serán objetivos de primer orden en el nuevo ejercicio económico donde la sostenibilidad y la transición energética serán los grandes desafíos.

¿Que es Greenesal?

El cambio climático es una evidencia científica y un problema global que lamentablemente no se puede solucionar sin la colaboración de todos. Por este motivo, en el camino hacia la sostenibilidad las iniciativas individuales importan, aunque solo serán realidades si se llevan a la práctica.

En eso consiste Greenesal, en materializar un compromiso a través de un conjunto de acciones basadas en el conocimiento, la responsabilidad y la experiencia acumulada en Genesal Energy tras casi 30 años en el mercado de la industria de la energía.

En nuestra cruzada en favor de la sostenibilidad y la transición energética damos un paso más y ahora pasamos a la acción. Actuamos. Lo hacemos en forma de iniciativas concretas para ponerlas en marcha a corto, medio o largo plazo. Greenesal engloba ese programa meditado, planificado y ambicioso nacido para cambiar las cosas.

Greenesal, en cierto modo, es el corazón de Genesal Energy y se alimenta a través de dos arterias principales: el Plan de Transición Energética y la Cátedra de Transición Energética, creada en colaboración con la Universidad de Santiago de Compostela (UDC). Ambas vías están muy centradas en el área de I+D+i, porque el conocimiento es el motor que hace posible el desarrollo y ejecución de soluciones sostenibles para proyectos energéticos de calidad.

Pese a que se encuentran en distintos ámbitos, uno más enfocado a la industria y el otro a la formación, el Plan de Transición Energética y la Cátedra tienen finalidades comunes: potenciar la energía limpia, impulsar el uso de las energías renovables y reducir la huella de carbono, tanto la nuestra como empresa, como la de clientes y de la sociedad en general. No obstante, somos conscientes de que conseguir cero emisiones no es tarea fácil.

Plan de Transición Energética Genesal Energy: ¿Qué significa?

El Plan de Transición Energética Genesal Energy es el conjunto de medidas y acciones dirigidas a lograr una mayor eficiencia energética de todos los proyectos que desarrollamos a nivel nacional e internacional con el propósito de que la energía distribuida y los grupos electrógenos sean cada vez más respetuosos con las personas y el medioambiente.El Plan de Transición Energética ya está en marcha y se materializa en una serie de propuestas y proyectos destinados a cambiar los procesos a nivel corporativo, productivo y sectorial. Su filosofía es clara: hacer más para impactar menos. Estos son algunos de sus líneas de acción:

1- A tope con el hidrógeno verde

Apostamos por el concepto Hydrogenset que engloba aquellas soluciones de generación de energía que utilizan el hidrógeno como combustible en cualquiera de sus formas y estados.

El hidrógeno es el elemento más simple y ligero de la tabla periódica, abundante en la Tierra y en el Universo y el nuevo oro verde. Es el futuro porque abre nuevas posibilidades de generación de energía sostenible con impacto cero.

2- Apoyamos la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (OSD)

Nos comprometemos con la Agenda 2030, aprobada por Naciones Unidas en 2015, que define aquellos objetivos prioritarios que garanticen la sostenibilidad de nuestro planeta y un futuro mejor para la Humanidad. La iniciativa involucra tanto a gobiernos e instituciones como empresas públicas y privadas, para, de manera justa e inclusiva con todos los ciudadanos, fomentar el crecimiento económico, luchar contra el cambio climático y proteger el medioambiente. Se estructura en 17 ODS y 169 metas, de forma que toda la comunidad internacional pueda trabajar conjuntamente en su consecución.

Nos adherimos a 12 de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible y establecemos acciones específicas para el cumplimiento de cada uno de ellos.

3- Certificamos nuestros avances

Contamos con el sello oficial de cálculo de la Huella de Carbono como reflejo de nuestra contribución al ODS 13 (Acción por el clima) y con la certificación en Sistemas de Gestión de Medio Ambiente (ISO 14001) que sistematiza de forma sencilla el tratamiento de los aspectos ambientales que generan cada una de nuestras actividades.

4- Soluciones más sostenibles y eficientes

Aplicamos soluciones más sostenibles y eficientes en los procesos de fabricación de nuestros productos.

5- Hacemos los deberes. Predicamos con el ejemplo reduciendo huella

Menos gasolina: bajamos un 16% el combustible consumido por nuestra flota de vehículos. De esta manera, se ha pasado de 2377.75 litros de combustibles fósiles consumidos por la flota de vehículos por cada millón de euros facturado en 2019, a 2005.4 l/M€ en 2021; lo que supone una bajada del 16% de combustible consumido, y la energía más limpia es aquella que no se consume.

6- Reducimos la generación de residuos

Reducimos un 96% la generación de residuos papel/cartón, un 94% el plástico y un 85% la chatarra.

7- Tenemos la primera fachada fotovoltaica integral de Galicia

Un total de 126 paneles fotovoltaicos arropan la cubierta de la sede central de Genesal Energy en Bergondo (A Coruña). Con una potencia de 57,33kW, evitarán la emisión a la atmósfera de más de 20 toneladas de CO2 al año. La obra se incluye en la primera fase de nuestro proyecto OGGY de gestión energética.

Cátedra de Transición Energética USC-Genesal Energy

Unimos industria y universidad en un proyecto apasionante al que le dimos forma. La Cátedra de Transición Energética USC-Genesal Energy se presentó a principios de 2022.

La investigación, la promoción de la docencia y la difusión del conocimiento en el ámbito de la transición energética, y más concretamente en los aspectos orientados a los sistemas de energía distribuida, son los grandes objetivos de esta formación, que incide en factores como los siguientes:

  • Fomentar la realización y participación en proyectos de I+D+i
  • Desarrollar sistemas de redes de energía distribuida basados en combustibles de cero emisiones e impulsar actividades que contribuyan a facilitar la reflexión y el debate en el ámbito de la transición energética.
  • Impulsar la colaboración público-privada.
  • Impulsar la dotación y convocatoria de premios a proyectos, concursos de ideas y trabajos fin de grado y másteres
  • Promover la realización de prácticas de los estudiantes, curriculares o extracurriculares, en Genesal Energy.
  • Organizar cursos de especialización, conferencias, seminarios, reuniones con expertos y visitas a entidades, empresas e instituciones relacionadas con el objeto de la Cátedra.
  • Facilitar la inserción profesional de los estudiantes de la USC participando, en su caso, en las actividades que lleve a cabo la Cátedra.

A través de estos dos pilares, investigación y formación, estamos convencidos de que construir un mundo más justo es posible con acciones concretas como la reducción de la huella de carbono de nuestras actividades y la apuesta las energías renovables. Porque somos optimistas, en Genesal Energy soñamos a lo grande.

¿Qué es la transición energética?

¡Nosotros tenemos un plan!

Creamos la Cátedra de Transición Energética y obtenemos la certificación de cálculo de la Huella de Carbono dentro de nuestro compromiso por la sostenibilidad.

La digitalización, las energías renovables y vectores energéticos y el paso transitorio al gas natural son algunos de los pilares sobre los que descansa la transición energética.

El cambio climático es una realidad. Según la Agencia Espacial Europea (ESA), la temperatura media del planeta en el año 2021 fue 0.27ºC superior a la del periodo 1991-2020, y 0.64 ºC mayor si la comparamos con el periodo 1981-2010. Esta alteración del clima tiene un enorme impacto potencial y las graves consecuencias de ello, que van desde la fusión de glaciares hasta la escasez de agua potable o el aumento en la frecuencia de los fenómenos climáticos extremos, nos afectarán a todos.

En la actualidad, existe consenso científico en que el origen de esta alteración del clima está en el aumento de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) a la atmósfera como resultado de la actividad humana. Y el 90% del principal de estos gases, el CO2, procede del sector energético, en su mayoría de las centrales eléctricas de carbón.

Para intentar frenar esta situación, en diciembre de 2015 se firma el Acuerdo de París, un tratado internacional jurídicamente vinculante, que entró en vigor en noviembre de 2016 y que establece el marco global de lucha contra el cambio climático. Su objetivo final, actualizado a finales de 2021 en la COP26 celebrada en Glasgow, es evitar que la temperatura media planetaria aumente en más de 1.5ºC respecto a los niveles preindustriales a finales de siglo, para lo que se considera crucial reducir las emisiones de GEI en un 55% de aquí a 2050.

¿Qué es la transición energética?

Para alcanzar esta meta, la principal herramienta es la transición energética. Este concepto, cada vez más utilizado, se usa para definir la necesaria transformación integral del sistema energético desde el actual, basado en la quema de combustibles fósiles y la producción intensiva en grandes instalaciones conectadas a red, a otro nuevo centrado en el uso de energías renovables, la electrificación y la generación distribuida.

Aunque la transición energética es un proceso lento, porque implica un profundo cambio, tanto en los procesos de producción y distribución de la energía como en la manera de consumirla, afortunadamente ya se ha puesto en marcha en muchos lugares y cada vez son más las empresas socialmente comprometidas que se proponen cambiar las cosas a base de hechos, pasando de la teoría a la práctica. Y en este club estamos nosotros.

Estamos comprometidos al cien por cien con este cambio estructural y nuestro compromiso no es teórico, lo ponemos en práctica haciendo lo posible para que las medidas que favorezcan esta transición y que están a nuestro alcance se lleven a cabo de la manera más rápida y eficaz.

Rumbo hacia la transición energética

La transición energética descansa sobre cinco grandes pilares:

1- Energías renovables y vectores energéticos

Para cubrir la demanda energética tras el cierre de las centrales de carbón se prevé aumentar el peso de las energías renovables en la generación de energía, ya que actualmente su capacidad de producción está muy por encima de la explotada. Pero estas fuentes son no gestionables, lo que significa que no es posible controlar a voluntad la energía generada. Por tanto, para garantizar la seguridad de la red, es necesario complementarlas con alguna tecnología que permita almacenar la energía para liberarla gradualmente cuando sea necesario. Estas tecnologías reciben el nombre de vectores energéticos, y entre los que existen destaca cada vez más el hidrógeno.

2- Gas natural

Conseguir cubrir toda la demanda energética con energías renovables va a ser un proceso lento y gradual, por lo que son necesarias alternativas de apoyo mientras se lleva a cabo. En este contexto cobra importancia el gas natural. Aunque se trata de un combustible fósil, sus emisiones de CO2 son un 40-50% menores que las del carbón y un 25-30% menores que las del fuel-oil, de manera que la sustitución de estos por gas permite una reducción considerable de las emisiones GEI.

3- Movilidad

El transporte no solo es el sector de mayor consumo energético en España, sino que es el menos diversificado en cuanto a fuentes energéticas, dependiendo casi exclusivamente de derivados del petróleo. Además, se trata de uno de los mayores contaminantes de gases de combustión de las ciudades, afectando enormemente a la calidad del aire. Por tanto, una estrategia de movilidad sostenible es esencial para la transición.

En este marco, una solución que sobresale por encima de las demás es la implantación del vehículo eléctrico. Entre las ventajas de este tipo de transporte destacan la falta de emisiones directas de CO2 y el menor impacto que tienen sobre la salud de los ciudadanos al no emitir gases de combustión cerca de ellos.

4- Digitalización y eficiencia energética

La digitalización de la energía en todas y cada una de las etapas del sector energético, desde la producción de energía hasta su transporte, distribución y consumo final, permitirá mejorar la manera tradicional de hacer negocios, poner en valor la enorme cantidad de información disponible y adelantar nuevas tendencias.

Por ejemplo, los enfoques como el Big Data, la inteligencia artificial o el Internet of Things, basados en datos y en algoritmos de aprendizaje autónomos, permiten monitorizar y gestionar la generación de energía en varios focos productores, siendo posible encontrar anomalías en tiempo real y acortar los tiempos de reparación.

5- Economía circular

El sistema económico actual se basa en el modelo lineal de extraer, producir, consumir, desechar; en el que los productos tienen un ciclo de vida finito y por tanto deben ser reemplazados tras su consumo, generando una cantidad enorme de residuos. En contraposición, la economía circular, basada en los conceptos de reducir, reutilizar y reciclar, busca la sostenibilidad a largo plazo mediante la reducción del volumen de residuos al mantenerlos en el ciclo productivo durante el mayor tiempo posible. En resumen, se podría decir que este enfoque busca lograr más con menos.

Por tanto, un cambio del sistema económico hacia la economía circular permitiría no sólo la reducción del impacto ambiental de los residuos al ser reutilizados como nuevas materias primas, sino también implicaría mejorar la eficiencia en los procesos de producción y una reducción de las emisiones asociadas a estos.

El plan de Genesal Energy

Hemos puesto en marcha nuestro propio Plan de Transición Energética dentro de nuestra apuesta por la sostenibilidad y en el marco de nuestro compromiso con la Agenda 2030 y las energías limpias. Pero ¿en qúe consiste? se trata de un conjunto de acciones a corto, medio y largo plazo destinadas a cambiar la manera de hacer las cosas a nivel corporativo, productivo y sectorial.

La aplicación de soluciones más sostenibles y eficientes en los procesos de fabricación de nuestros productos es uno de los pilares de esta estrategia con la que quiere contribuir a mejorar la sociedad, pero no es el único.

Como una de las grandes abanderadas de la transición energética, predicamos con el ejemplo y hemos incorporado a nuestra estrategia empresarial un proceso de identificación y priorización de 11 de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas. Es una de nuestras contribuciones a la Agenda 2030, pero no la única.

En la búsqueda de soluciones energéticas más eficientes, incluimos acciones concretas como las siguientes: acelerar la transición del diésel hacia el gas, mejorar la eficiencia energética, impulsar la hibridación con energías renovables y el almacenamiento energético y apostar por la innovación y la digitalización de la energía.

Más investigación

En nuestro Plan de Transición Energética la investigación y la formación son esenciales. En este sentido, hemos creado, en colaboración con la Universidade de Santiago de Compostela (USC) la Cátedra de Transición Energética USC-Genesal Energy, la primera de estas características que se constituye en Galicia.

El objetivo de la cátedra es impulsar la investigación, la promoción de la docencia y la difusión de conocimiento en el ámbito de la transición energética y, más concretamente, en aspectos orientados a los sistemas de energía distribuida. Desarrollar tecnologías y sistemas de redes de energía distribuida autosostenibles basados ​​en combustibles de carbono cero, analizar procesos de transición energética o el ecodiseño de sistemas de generación de energía distribuida también están en su hoja de ruta.

Las línias del plan: Sectorial y corporativa

Nuestro plan tiene dos líneas de acción principales: a nivel sectorial y a nivel corporativo.

Desde el punto de vista del sector de energía distribuida, la empresa promueve su participación en espacios donde las principales marcas nacionales e internacionales especializadas en grupos electrógenos comparten experiencias y conocimientos. Su participación en EuropGen, en Cluergal o en Viratec, el Clúster Gallego de Soluciones Ambientales y Economía Circular, se inscriben en esta política.

A nivel corporativo, y como reflejo de su contribución al ODS 13 (Acción por el Clima), hemos conseguido la certificación de cálculo de la Huella de Carbono.

Objetivos y resultados

No obstante, el Plan de Transición Energética, va más allá de su vertiente sectorial y corporativa. Anhela mucho más: contribuir a cambiar el mundo, empezando por la propia empresa, socialmente comprometida. Entre nuestras últimas actuaciones destaca nuestro proyecto de fachada fotovoltaica en nuestra sede central de Bergondo, en A Coruña; y la disminución del 16% del combustible consumido por nuestra flota de vehículos.

De esta manera, se ha pasado de 2377.75 litros de combustibles fósiles consumidos por la flota de vehículos por cada millón de euros facturado en 2019, a 2005.4 l/M€ en 2021; lo que supone una disminución del 16% de combustible consumido, y la energía más limpia, es aquella que no se consume.

Construir un futuro neutro en emisiones es un trabajo en equipo. Todos somos protagonistas del cambio y en Genesal Energy asumimos este compromiso con el planeta y con el medioambiente y por ello nos comprometemos a poner en marcha la estrategia desarrollada, en línea con el ODS 13 de las Naciones Unidas, en nuestro Plan de Transición Energética.

En resumen, el Plan de Transición Energética Genesal Energy se ha diseñado partiendo de tres ejes fundamentales y cada uno incluye unas líneas de actuación muy concretas:

Completar la transición hacia un modelo energético sostenible.

L1. Reducir el consumo de energía en las instalaciones de la empresa e incrementar el uso de las renovables mediante la instalación de un sistema de autoconsumo fotovoltaico.
L2. Disminuir la dependencia del petróleo fomentando la transición del diésel hacia el gas y aplicando una estrategia de movilidad sostenible.
L3. Aumentar la eficiencia energética en todas las áreas de la compañía gracias a la digitalización.

Disminuir la huella de carbono

Avanzar hacia la neutralidad de emisiones, para lo que es clave tener un registro de cuáles son las emisiones generadas debido al desarrollo de la actividad empresarial.

En este sentido, Genesal Energy ya tiene una parte del camino recorrido: los Alcances 1 y 2 de la Huella de Carbono se llevan calculando desde 2019. Ese cálculo se mejorará al añadir el Alcance 3, al tiempo que se sigue trabajando en estrategias de disminución y compensación de emisiones.

Transversalidad de la acción climática

L5. Colaborar a la desvinculación entre el crecimiento económico y el impacto ambiental al optimizar el aprovechamiento y la reutilización de los flujos de salida y de los residuos
L6. Luchar contra la pobreza energética. El compromiso de Genesal Energy con la transición abarca todas las dimensiones de ésta, incluida la social. Por tanto, se está estudiando un plan de donación de energía a aquellas familias en situación de vulnerabilidad.

En materia de sostenibilidad, sentamos cátedra!

La Universidad de Santiago de Compostela y Genesal Energy crean la primera Cátedra de Transición Energética de Galicia.

En nuestro compromiso con la sostenibilidad, y porque estamos convencidos de que el cuidado del medioambiente es una responsabilidad colectiva, en Genesal Energy hemos vuelto a las aulas para crear en colaboración con la Universidad de Santiago de Compostela (USC) la primera Cátedra de Transición Energética de Galicia.

La presentación se celebró en el salón rectoral del colegio San Xerome y estuvo presidido por el rector de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), Antonio López, y por Julio Arca, nuestro director de Finanzas y Estrategia.

En el acto, el rector destacó que la ciencia “es una pieza crucial para la transición y la soberanía energética” y se mostró convencido de que esta nueva Cátedra “es un paso en el camino ya que se intensifica el vínculo entre la actividad universitaria y la industria”. Por su parte, el responsable de Finanzas y Estrategia de Genesal Energy hizo hincapié en la importancia de apostar por las energías limpias y por soluciones que permitan avanzar hacia la transición energética.  “La transición energética es fundamental en las acciones contra el cambio climático. El transporte, la industria y la generación eléctrica suponen un 60% de las emisiones de gases de efecto invernadero, siendo el sector eléctrico el de mayor potencial de reducción de emisiones”, explicó Julio Arca en su intervención.En la presentación de la Cátedra también participaron Gumersindo Feijoo Costa, vicerrector de Planificación, Tecnologías y Sostenibilidad de la USC; Montserrat Valcárcel Armesto, vicerrectora de Coordinación del Campus de Lugo; Enrique Roca Bordello, director de la Cátedra; Marcela Fernández, responsable de la Unidad de Gestión de I+D+i de Genesal Energy; Paula Avendaño, nuestra responsable de Marketing y Comunicación, y Marta Blanco, asesora jurídica de la empresa.

¿Qué es la transición energética y porqué una cátedra?

La transición energética es el proceso de transformación o conjunto de cambios que hay que realizar para pasar de los actuales modelos de producción, distribución y consumo de la energía, basados en el uso de combustibles fósiles, a otros más sostenibles sustentados en el uso de las energías renovables, la electrificación y la producción distribuida. Para ello son claves los combustibles alternativos, la digitalización, la eficiencia energética y la economía circular.

Creemos en la colaboración público-privada en los ámbitos de la gestión el conocimiento y su aplicación en la sociedad. En este sentido, la creación de la Cátedra de Transición Energética nos permitirá estrechar todavía más la colaboración con la Universidad e intensificar la relación entre la actividad universitaria y la industria energética en un momento crucial donde la transición ecológica -y dentro de ella la transición energética- adquiere especial relevancia dada su implicación directa en la consecución de Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) relacionados con la investigación y la formación.

¿Dónde está la sede?

La sede de la Cátedra de Transición Energética se encuentra en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería (ETSE) de la USC (Grupo de Investigación de Ingeniería y Gestión de Procesos y Productos Sostenibles) y en nuestras instalaciones del CETED (Centro Tecnológico de Energía Distribuida), ubicadas en la sede central de la empresa, en Bergondo (A Coruña).

¿Cuáles son sus objetivos?

La investigación, la promoción de la docencia y la difusión del conocimiento en el ámbito de la transición energética, y más concretamente en los aspectos orientados a los sistemas de energía distribuida, son los grandes objetivos de esta formación, que incide en factores como los siguientes:

  • Fomentar la realización y participación en proyectos de I+D+i.
  • Desarrollar sistemas de redes de energía distribuida basados en combustibles cero emisiones.
  • Organizar actividades que contribuyan a facilitar la reflexión y el debate en el ámbito de la transición energética procurando que esté cada vez más vinculada con la formación de las promociones de Grado y Máster en aquellas disciplinas relacionadas con el objeto de la Cátedra.
  • Impulsar la dotación y convocatoria de premios a proyectos, concursos de ideas y trabajos fin de grado y másteres.
  • Promover la realización de prácticas de los estudiantes, curriculares o extracurriculares, en Genesal Energy.
  • Organizar cursos de especialización, conferencias, seminarios, reuniones con expertos y visitas a entidades, empresas e instituciones relacionadas con el objeto de la Cátedra.
  • Facilitar la inserción profesional de los estudiantes de la USC participando, en su caso, en las actividades que lleve a cabo la Cátedra.